Páginas

4 síntomas extraños del estrés y 4 estrategias rápidas para afrontarlos

Para aliviar el estrés y sus síntomas asociados es conveniente que, al menos, media hora al día, salgamos a caminar o practiquemos alguna actividad que nos permita descargar tensiones

El estrés es una respuesta natural e instintiva de nuestro cerebro que tiene un fin muy concreto: conseguir que reaccionemos ante uno o varios estímulos que considera peligrosos.

Ahora bien, no tenemos por qué ver esta respuesta emocional como algo negativo.

Cabe recordar que el estrés que se controla, que se regula y que se canaliza a modo de adecuado motivador, nos permite poner en marcha mecanismos de afrontamiento para instantes de dificultad.


Sin embargo, lo que ocurre en nuestro día a día es que no solemos manejarlo correctamente.

El estrés suele avanzar de forma lenta y progresiva. Son “muchos pocos haciendo un mucho” hasta que, de pronto, y sin saber cómo, todo nos sobrepasa.

Asimismo, cabe recordar que el estrés se acompaña de unos síntomas físicos y emocionales concretos.

Es pues esencial que aprendamos a reconocerlos, a identificarlos de forma temprana antes de que las secuelas que nos dejen sean graves.

A continuación, te explicamos 4 indicadores y un modo sencillo de hacerles frente.


1. Tensión en la mandíbula y dolor de cabeza
dolor-de-mandibula
Hay días o semanas en que nos acompaña una molestia constante a la vez que extraña: el dolor de mandíbula.

No siempre lo asociamos al estrés. Intentamos buscarle otros orígenes sin saber que la mandíbula es una parte fundamental de la respuesta al estrés, ya que nos prepara para la autoprotección, aumentando el flujo sanguíneo hacia esta zona, el cuello y la cabeza.
Es común sentir una intensa agitación en la zona más alta de nuestro cuerpo y, en concreto, en la mandíbula. Apretamos más los dientes, los rechinamos por la noche y nos levantamos con dolor de cabeza.
Si sufres estos mismos síntomas, toma nota de las estrategias que deberíamos llevar cabo para aliviar dicha molestia.

Descubre los beneficios del incienso para la depresión y la ansiedad

Claves para calmar el dolor de mandíbula
Mastica una rama de apio, poco a poco. Te ayudará a aliviar la tensión de esta zona.
Realizar ejercicios de relajación progresiva nos ayudará muchísimo.
Podemos iniciar esta rutina de ejercicios tensando los músculos de la frente, para ello, levanta las cejas lo máximo que te sea posible durante 30 segundos, después, relaja.
A continuación, dibuja una sonrisa exagerada durante 30 segundos, y relájate.
Seguidamente, abre la boca hasta donde te sea posible y mantén ese gesto 30 segundos más. Relaja.
Por último, masajea durante unos minutos tu tabique nasal, justo en esa área donde se juntan tus ojos.
2. Calambres en el abdomen y su relación con el estrés
Dolor agudo en el vientre bajo
El estrés causa una alteración directa sobre nuestro estómago e intestinos. No podemos olvidar que el estómago es nuestro segundo cerebro y que ambos están en constante comunicación.

En nuestro abdomen se halla todo un “marcador somático”.

De ahí que sea común sentir desde calambres, ruidos estomacales, opresión, sensación de nudos y cierta quemazón en la zona del plexo solar, justo por debajo del esternón.

Descubre 5 tipos de dolor de cabeza y cómo identificarlos

Cómo calmar el dolor abdominal asociado al estrés
Túmbate boca arriba y dobla las piernas.
Coloca las manos sobre tu vientre.
Respira profundamente: toma aire durante 5 segundos, contén ese aire otros 5 segundos y exhala durante 7 segundos.
Tras ese sencillo ejercicio, tómate una infusión de menta o una manzanilla.
3. Dolor en los ojos
ojos rojos
El dolor en los ojos también se asocia a los procesos de estrés. Tiene mucho que ver con la hipertensión, con esa tensión arterial que inflama y enrojece los capilares de esta zona.

Es algo peligroso, algo que suele iniciarse con un ligero picor y con la sensación de que tenemos “arenilla” en los ojos.
Es común hallar descanso cuando los cerramos y, a su vez, puede localizarse en un solo ojo o en ambos.
En caso de que esta molestia dure más de 3 o 4 días, consulta con tu médico.
Cómo calmar el dolor ocular asociado al estrés
Lo ideal es descansar nuestros ojos a lo largo de 24-48 horas. Ello implica dejar a un lado pantallas de ordenador, móviles, televisión…

Hidrata tus ojos, pasea por un entorno natural y deja que el aire fresco te envuelva y te relaje.
Túmbate durante media hora y aplica sobre los ojos bolsitas usadas de té o de manzanilla, así como rodajitas de pepino, lo que te resulte más cómodo.
4. Los pensamientos recurrentes
mente-y-cerebro
Cuidado, porque una forma directa de intensificar aún más nuestro estrés es no poner bajo control el torrente de nuestros pensamientos.

Hasta el momento, te hemos detallado todos esos síntomas físicos u orgánicos asociados al estrés.

Sin embargo, los pensamientos intrusivos son el reflejo más evidente de un cerebro donde día a día, la hormona del estrés sigue causando un serio impacto.

El anticipar lo que va a pasar o puede pasar, el obsesionarnos con lo que nos han dicho, con lo que hubiera podido ocurrir, con lo que podríamos o no podríamos hacer puede llegar a agotarnos en exceso.
Los pensamientos intrusivos nos quitan la calma y, a su vez, nos enferman. Nos hacen perder el control sobre la realidad, sobre el aquí y ahora.
Es necesario gestionar estas situaciones.

Claves para romper el flujo de los pensamientos intrusivos
Cuando la mente nos tortura con palabras, ideas y pensamientos obsesivos busca un instante para ti mismo y pronuncia en voz alta estas palabras: “Estoy en calma, en mi mente solo hay silencio”.

Respira profundamente, e intenta centrarte en el momento presente.
Debes ser muy consciente de en qué momentos estos pensamientos te aprisionan y te quitan el control. Cuando esto ocurra, otra estrategia sencilla es salir a caminar, a nadar o a bailar.
El ejercicio físico, así como la lectura o el yoga, son maravillosos para calmar la mente y para aliviar, poco a poco, nuestro estrés.